¿Debemos tener MIEDO al CORONAVIRUS?

¿Nos MIENTEN sobre el CORONAVIRUS?

Mucho se está hablando sobre el coronavirus, tramas conspiratorias, virus fabricado y un escape accidental de un laboratorio chino, cortina de humo, ataque de otro país, simple alarma exagerada, estratagema para vender vacunas…

Mucho, sí, se ha dicho en pocos días. Pero, ¿hay algo más? Quédate, y te contaré por qué estoy tan inquieto, por qué yo sí estoy preocupado.

Los hechos de los que sí estamos seguros son los siguientes: 

Primero. El coronavirus es distinto a la gripe aviar.

Con la gripe aviar, muchos pensaron que nos habían engañado sobre el peligro que representaba, para vender vacunas. Tal vez.

Sin embargo, con el coronavirus está sucediendo lo contrario, todos los mensajes oficiales son tranquilizadores, mientras los hechos, las pruebas, como que China aísle a 50 millones de personas, podría decirnos lo contrario

Segundo. ¿Qué está pasando con el coronavirus? ¿Por qué con el coronavirus dicen una cosa y actúan de otra forma distinta?

Desde siempre me han fascinado las epidemias, tanto como me aterran sus consecuencias.

La humanidad ha sufrido miles: la viruela, la polio, la gripe española, la peste, el sida, el ébola, y muchas más.

Y uno de los aspectos más interesantes es el comportamiento de autoridades y población en cada una de esas epidemias.

El patrón, independientemente de la época en la que haya sucedido la epidemia, se repite, con un par de variantes.

O bien intentan ocultar las consecuencias (como en la I Guerra Mundial, la Gripe Española, por propaganda) de la epidema, actuando o no para atajarla, o la hace pública, si quieren causar temor a la población con algún objetivo (como vender vacunas, y me guardo el ejemplo por prudencia).

Eso es lo más interesante ahora. Y esta es la clave para responder a la pregunta de qué está pasando con el Coronavirus.

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Tercero. La defensa natural contra la epidemia. Las autoridades actúan siempre (o casi siempre) que hay peligro.

Con el ébola o con cualquier otra fiebre hemorrágica o epidemia de incubación rápida, de manera natural, las tribus africanas, cuando corría el rumor de que había habido un estallido, colocaban a los ancianos en un lugar predominante, donde pudieran observar los caminos que conducían a la aldea.

Bloqueaban los pasos, y si se acercaba algún transeúnte, lo ahuyentaban o terminaban matándolo a distancia, con arcos y flechas, y más recientemente, con kalasnikov.

A otra escala, los gobiernos, cuando hay peligro real, como en los casos de ébola, reaccionan y ponen los medios para atajar los contagios. El ébola, gracias a eso, no se ha expandido en Europa, América y Asia, como ha sucedido en África.

Cuarto. El ejemplo del silencio de la gripe de 1918.

Mis antepasados, aquí en España, donde vivo, sufrieron, y sobrevivieron todos, a la Gripe Española; y uno de ellos luchó contra ella, salvando a miles de personas, cuando el médico de su población había fallecido.

No obstante, no fue una epidemia procedente de España, ni siquiera del continente europeo. La expandieron los soldados que combatían en la Primera Guerra Mundial.

Lo importante aquí, para comprender lo que está pasando con el Coronavirus, es que se llamó Gripe Española, porque al no estar España en la Primer Guerra Mundial, era de los pocos países donde se comunicaba en prensa, no se censuraba la epidemia. Los demás países en conflicto, o bien lo minimizaban en su impacto, o directamente lo ocultaban. Lógico. Estaban en guerra, y la prioridad era la moral de la población y la tropa. Otras alternativas al control de la población.

¿Teorías de la conspiración o realidades de la conspiración? Más artículos interesantes de conspiraciones aquí.

Quinto. Enseñanzas de todas las epidemias pasadas sobre el comportamiento de los gobiernos.

En la Gripe Española, también sufrieron, y mucho, los países en guerra, los efectos de la Gripe.

De hecho, murieron más soldados americanos en Europa, durante la guerra, por causa de la gripe, que por las balas alemanas.

Este es un hecho que apenas se menciona en los libros de historia. Ni siquiera en los actuales. Cuando se habla de la I Guerra Mundial, apenas se toca el asunto de la Gripe, o se minimiza su enorme impacto.
Entonces, vemos que, como en África, cuando se produce una epidemia, siempre se intenta frenar, con mejores o peores medio, a mayor o menor escala, y generalmente de manera proporcional a su contagio y mortalidad, porque una reacción exagerada haría que la economía, la vida normal, se alterara innecesariamente.
Por otra parte, vemos también, que cuando ha hecho falta (y he citado un solo ejemplo, ya a principio XX, imaginemos la manipulación actual), las autoridades han camuflado, ocultado o mentido sobre el impacto real, si ello era necesario para la guerra, la economía o por cualquier otro motivo geoestratégico que conviniera.

Sexto. Mensajes tranquilizadores frente a alarmismo ante el coronavirus.

En estos momentos, cuando la epidemia ha llegado, pero aún no se ha extendido por Europa y America, del Sur y del Norte, el mensaje a la ciudadanía es que el coronavirus no es tan grave.

Es igual que una gripe común, de hecho, con menos mortalidad que una gripe común. Eso nos dicen.

¿Es cierto? Tal vez. Pero, si es así, por qué los sistemas sanitarios no se comportan como en una Gripe común. ¿Por qué se ha hecho el aislamiento y la cuarentena más grande de la historio? Con cerca de 50 millones de personas, semanas separadas del mundo.

Es posible que sea porque el 100% de los infectados necesiten hospitalización, para tratar la neumonía. Pero, ni siquiera en artículos científicos vemos un mensaje claro de por qué se están llevando a cabo medidas tan drásticas.

Séptimo. ¿Podría ser un exceso de celo por parte de las autoridades chinas o miedo a que mute el virus y sea más contagioso o letal?

Sería una prudencia comprensible, y no podemos negar tajantemente que hayan querido curarse en salud.

Aún así, las medidas contra el coronavirus son muy radicales, cosas como esa cuarentena masiva, o construir hospitales en tiempo cortísimo, con un enorme impacto económico para el país y para la economía mundial, no parecen improvisadas, sino que siguen un protocolo.

Y los protocolos tienen unas entradas, unos incidentes iniciadores, que justifican el grado de implementación. A mayor peligro de muerte y contagio, medidas más costosas y efectivas.

Octavo. ¿Noticias falsas o fake news sobre el coronavirus?

El periódico Taiwanés, Taiwan news, anunció que podría haberse producido una filtración de los datos reales de infectados y fallecidos en China, a través de la compañía Tencent, que durante un tiempo habría publicado por error unos datos muy superiores a los oficialmente admitidos. Hablaría de más de 25.000 muertos y más de 150.000 afectados, hace ya días.

No podemos saber si son “fake news”, un simple error de alguien en la cadena de que llegase ese dato a nosotros, o si hay algo cierto en ello.

Lo único que sí podemos comprender, es que si tuviese alguna veracidad, entonces comprenderíamos totalmente todo el dispositivo y protocolo tan amplio que están haciendo las autoridades chinas.

Noveno. Causa inquietud, pero con prudencia.

  1. Preocupación. Se están produciendo ya casos de enfermos que no han estado en China, ni tampoco han estado en contacto con nadie que haya estado en China. Eso es un motivo de preocupación.
  2. Preocupación. La reacción de las autoridades y empresas es distinto a lo que manifiestan. No se ha generado alarmismo para vender vacunas. Pero se actúa con celeridad, diligencia y en grandes dimensiones.
  3. Preocupación. Si el coronavirus se extiende por países con sistemas de salud poco preparados para un estallido de una epidemia de nivel 3 o 4, con poca higiene en sus sistemas de saneamiento y grandes aglomeraciones de gente, podría ser difícil detenerlo a escala mundial.
  4. Preocupación. No podemos saber si toda la información que recibimos, debido a posible censura, es real. Ignoramos también si es fake news o no, los datos sobre el laboratorio de Nivel 4 en Wuham y el posible escape, pero añade inquietud.
  5. Prudencia. Aún no hemos visto en los países occidentales con casos positivos en coronavirus, que tengamos ratios muy elevados de contagio y de muerte. Es pronto para evaluarlo, pero todavía las cifras no parecen contradecir a los índices aportados oficialmente por China.

Por el bien de todos, esperemos que no se confirmen los peores temores, y que termine sucediendo como en el SARS (síndrome respiratorio agudo y grave), que, yendo a las grandes cifras, no tuvo consecuencias fatales para un porcentaje de los afectados, pero mucho menos que para lo que se estaba preparando la Organización Mundial de la Salud.

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