Las Mentiras Estratégicas de Motivación

¿Cómo se manipula la historia?

Pongámosle un nombre a la mentira histórica. Hablemos de las MEM. Las Mentiras Estratégicas de Motivación.

Tergiversar la verdad, crear hechos históricos que jamás sucedieron y modificar la influencia verdadera de unas y otras civilizaciones, ha sido, sin lugar a dudas, un arma de motivación tan poderosas como espadas y cañones.

¿Por qué mienten los historiadores de todos los países?

El verdadero significado de la mentira es conseguir que otros hagan o crean lo que tú quieres, para tu propio beneficio, por cualquier motivo, material o emocional.

Los ingleses, por ejemplo, han borrado prácticamente de su memoria la bochornosa derrota de su flota a manos de Blas de Lezo, en Cartagena de India. Sin embargo, la pérdida de la Armada Invencible o la batalla de Trafalgar han sido constantemente ensalzadas, tanto académicamente como en la cultura popular (cine, novelas, etc).

Los españoles, por nuestra parte, hemos obviado frecuentemente la presencia de los estados italianos en la coalición que venció en la batalla de Lepanto.

¿Por qué es peligrosa la mentira histórica?

Porque es una herramienta de manipulación perfecta. La indignación desaforada y la exaltación emocional por determinado agravio histórico puede llevar a miles de jóvenes a alistarse para ir a una guerra, que de otro modo les traería sin cuidado, convirtiéndose en carne de cañón.

Es también útil para dividir. La confusión, degradación y acomplejamiento por determinados hechos reserva al manipulador la potestad de decidir qué es correcto e incorrecto. Los comportamientos y líneas de pensamiento pueden ser censurados.

¿Desde cuándo nos mienten?

Desde que el mundo es mundo, es una práctica tan vieja como la humanidad. En las primeras tribus, jefes y hechiceros ya arengaban a los habitantes de sus aldeas, para enemistarse con las cercanas, por sus propios intereses personales.

Hoy, con Internet, las “fake news”, el control de los medios, son el pan nuestro de cada día.

¿Cómo crear una MEM?

Ha habido maestros del engaño y la manipulación, como el nazi Goebbles, pero ni mucho menos ha sido el mejor, ni el primero. El éxito del mentiroso depende de los siguientes pasos, y no siempre están bajo el control del que lo inicia.

Se necesita:

La Audiencia.

Necesitas tener un altavoz inicial, que la audiencia te escuche. Acceso al medio de comunicación que dé repercusión a tus palabras.

Hitler vendió cerca de 4 millones de copias del libro en el que describía su visión, en una población de 67 millones de alemanes. Puede parecer poco, pero ya enfrentaba a ese grupo de posibles seguidores a un grupo aún más reducido, los 523.000 judíos que habitaban entonces Alemania. El control posterior de los medios fue tal, a partir de ese altavoz iniciador (que venía gestándose de antes de la publicación de su libro), que permitió a los nazis enviar a la mayor parte de esa minoría a su exterminio en cámaras en las cámaras de gas.

Internet, hoy en día, da altavoz a todo tipo de manipulaciones, a grupos de todos los tamaños: sectas, público objetivo de productos comerciales, países, regiones, etc. Pero se ejerce en escuelas, los medios, prácticamente en cualquier forma con la que nos comunicamos con el exterior.

Esto enlaza con el siguiente punto.

El ecosistema propicio del público objetivo.

Parece complicado, pero ni de chiste, es lo más sencillo, porque no depende del manipulador. Sólo hay que aprovechar el momento, y buscar el público objetivo que sea receptivo.

Por poner el mismo ejemplo, la Alemania del inicio de los años 30, en plena depresión, con una inflación en los precios tremenda, era el caldo de cultivo para cualquier ideología que distorsionara los síntomas.

Aprovecha las circunstancias para darle la vuelta a la tortilla.

Distrae sobre la realidad, busca otro punto de atención.

¡Pan y circo! Vaya, no hay que ser Julio César para darse cuenta de que desde los romanos se usa este método como herramienta de manipulación.

Las noticias de televisión son, media hora de cotilleos políticos y otra media hora de deportes, y alguna curiosidad más. Hay decenas de conflictos abiertos en el mundo, causas medioambientales, caída de poder adquisitivo, bajada de la calidad en la sanidad… A veces pienso que somos tontos, ¿crees que lo somos? Por lo fácil que se nos maneja.

Sentimiento pertenencia a grupo, en contra de otro grupo.

Este me encanta. Es la prueba de que somos unos borregos.

El claro ejemplo, tal vez el más exagerado, son las sectas. Terminas haciendo todo tipo de estupideces, pero… si no, no eres aceptado en ese grupo. Y los demás se equivocan. Es lo comúnmente creído dentro del grupo, y tienes la necesidad imperiosa de sentirte integrado en un grupo, como la manada de los lobos.

El nacionalismo ha sabido explotar, como nadie, este sentimiento básico del borreguismo humano. Despreciar a los de otro país, región, o los del pueblo de al lado, parece un deporte muy extendido.

Úsalo en tu beneficio, y los tarugos te seguirán, creyéndose superiores. Serán capaces de hacer cualquier cosa.

Simplifica.

Envía mensajes sencillos. Salvo gente lista, como tú, la mayoría no es capaz de seguir un argumento de más de tres líneas. La neurociencia muestra los datos.

Y la simplificación obvia cualquier aspecto importante que rebata la manipulación.

¿No es genial? Todo va encajando. Es fácil mentir y que te crean, si mientes a muchos a la vez.

Miente como un cosaco.

No sé si los cosacos mentían mucho, pero la expresión es habitual en español. Suelta la bola más gorda, que algo queda.

Las noticias falsas sobre las guerras, son habituales. En la Primer Guerra Mundial, apenas se hablaba en los periódicos de la devastadora epidemia de Gripe, que mató a más soldados Americanos que las balas Alemanas.

Sin embargo, se llamó la Gripe Española. Porque España era neutral y no tenía censura de guerra. ¡Cómo habría influido en la opinión pública que los soldados en el frente caían enfermos sin disparar un tiro! ¡O cómo reaccionarían los soldados en las trincheras, sabiendo que sus mujeres e hijos podían estar muriendo en un hospital!

Indignación e injusticia.

¿Quién no se indigna ante las injusticias? Di que tus enemigos están destripando a niños, aunque sea mentira, y una marabunta de enfervorizados ciudadanos correrá a alistarse para ira esa guerra que tanto te conviene. Los muy lerdos.

El hundimiento del Maine. Un buque militar estadounidense se hundió en la Cuba española. Accidente o sabotaje propio, fue lo que necesitaron la prensa y los políticos de aquel país para justificar la guerra contra España. Contaron la inverosímil historia de que había sido hundido por los Españoles. Aquello enardeció al público.

Mitifica e invéntate el pasado.

Es una forma de hablar, pero ¿qué mejor que oír que eres un elegido de los Dioses, con un pasado de una gran Nación, o similar, que legitima a tu líder a hacer cualquier parida, que crees que es muy importante? (y sin pararte a pensar de si lo que vas a hacer te perjudica o no).

Es algo muy básico. Los ingleses creen, porque así se lo han contado, que la pérdida de 1/3 de la Armada Invencible por España, en la guerra anglo-española_(1585-1604) (porque no se perdió, ni mucho menos, toda la armada), obviando que Drake perdió 40 buques en su ataque naval posterior, 3 más que en la armada española. Finalmente, España ganó la guerra, porque alcanzó sus objetivos estratégicos.

Pero… leed, si sabéis inglés (si no, traducid directamente con Chrome), tanto la entrada inglesa como española de Wikipedia, para esa guerra. Y veréis la sorprendente diferencia de apreciación del resultado de la guerra entre Felipe II de España e Isabel I de Inglaterra.

Alguno de los dos, presentando exactamente los mismos hechos, o tal vez ambos, barren para bastante para casa.

Medias verdades.

Por gordas que sean tus mentiras, mézclalas con verdades y medias verdades. Colará más.

La verdad es no es enemiga de la mentira. Sólo tienes que usarla en tu beneficio, uniéndolo a las estrategias anteriores. Lo más importante es que no te olvides de simplificar las verdades, haciéndolas un poco menos ciertas.

¿Qué dice la ciencia?

La conclusión es que somos muy manipulables. Meros peones. ¿No es asombrosamente sencillo? Juntas estos elementos, y ya lo tienes.

¿Crees que a partir de ahora, que hemos identificado las herramientas de control, puede sentirte un poquito más libre?

Tanto si la respuesta es sí, como si es no, deja tu comentario abajo.

Pues sí, se puede vencer a la mentira. Eso ocurrió en la Navidad de 1914, en el frente occidental de la Primer Guerra Mundial… Pero sobre eso he escrito una novela, y muy pronto haré un post.

¡Gracias por leer este post!

¡Hay muchas más historias apasionantes por venir, que estoy preparando especialmente para ti!