¿Por qué nos mienten sobre el origen de las hadas?

La apropiación cultural. 

¿Cuál es el origen real de las hadas en realidad?

Tanto en muchos libros, como en Internet, suele atribuirse el origen de las hadas, a la tradición Griega y Romana, al hado.

Así lo dice Wikipedia, en su versión española, y aún está más confundida su versión inglesa, que relega el origen de las hadas al folclore centroeuropeo y nórdico, celta principalmente.

Sin embargo, el origen de las hadas es muy anterior. Se remonta al origen mismo del ser humano. Te voy a demostrar por qué.

¿Nos mienten los historiadores sobre el origen de las hadas?

La mayoría sin mala intención, pero con una clara limitación de recursos culturales, tienden a colorar a los ogros, hadas, elfos, gnomos y otras criaturas populares del folclore europeo en sus propias regiones de origen.

Se apoyan en el simplismo de mirar a esas criaturas desde el prisma de las culturas grecorromanas o las celtas, en el caso anglosajón, obviando el origen asiático, mesopotámico e indio, de gran parte de los cuentos, incluso de aquellos que los hermanos Grimm recogieron del saber popular tantos cientos de años después de su origen.

Como sucede en cualquier aspecto de la historia, tiende a distorsionarse para otorgarnos una superioridad cultural y moral, por ser descendientes de los que dieron lugar a esas historias. Y lo somos, pero no de manera exclusiva.

¿Son anteriores las hadas a celtas y griegos?

La adoración a deidades de la naturaleza, de las que emanan lo bueno y lo malo que de ella vienen, arrancan, en lo que sabemos, desde el paleolítico.

La madre tierra, la naturaleza caprichosa, como la Venus de Willendorf, se dividió enseguida en cientos de deidades menores, asociadas a ríos, lagos, bosques, nubes o tormentas. Buscaban nuestros antepasados la explicación al extraño comportamiento de la naturaleza en diablillos, muchas veces femeninos, o en seres benefactores que proporcionaban lo necesario para la supervivencia en un mundo hostil.

Ahí nacieron las hadas. En cada cultura, cada tribu; y posteriormente en cada religión, adquirieron nombres, formas y atributos diferentes.

La adoración de los espíritus de los elementos (muy posteriormente llamados, en una de sus variantes, los “Elementales”), se materializó en la construcción de tótems, dólmenes y formaciones de piedras y otros objetos, a veces alineadas con los astros.

¿Las hadas en otras culturas?

La aparición de criaturas con características similares a las hadas occidentales en otras culturas es constante, lo que de nuevo contradice el origen celta o nórdico, en lugar de uno mucho más antiguo:

Mogwai (China):

Son seres pequeños y malignos, que se reproducen con el agua de la lluvia. Como las hadas occidentales, muestran que la naturaleza es vida, pero un exceso, puede ser perjudicial. Steven Spielberg se inspiró en los Mogwai para crear los “Gremlins”.

Alux (México, Guatemala, Belice):

 Parecidas a los Mogwai, son criaturas malévolas y en ocasiones benévolas, de la cultura Maya, muy presenten en la mitología de la península del Yucatán

Como en el resto de los las criaturas que os presento, también estaban asociadas a las cuevas, las selvas, los ríos y los lagos. 

Es cierto que existen un intento de estudiosos anglosajones de apropiarse del origen de los Alux, atribuyéndole a piratas ingleses la distribución de cuentos de hadas…

Carece de todo sentido, atribuirle a Piratas y comerciantes esporádicos la expansión en Mesoamerica de los cuentos de hadas, cuando las hadas y en general las deidades paganas, no eran ya el centro de las expresiones religiosas europeas, sino el Cristianismo, por más de un mil y pico años. ¿Os imagináis a un pirata contándole un cuento de hadas a un niño indígena…? (fuera de los dibujos de Disney, claro).

Es, una vez más, un intento de apropiación cultural de estas entidades, patrimonio de toda la humanidad, en realidad. 

Iaksa o Yaksha (India):

Eran deidades casi siempre benévolas, aunque también juguetonas y en ocasiones caprichosas. De la misma manera que las hadas occidentales, estaban conectadas a los árboles, el agua, la fertilidad y, en general, la naturaleza y lo salvaje.

Son extremadamente parecidas a las hadas occidentales, las Iaksa tenían esa personalidad dual. Frente a las positivas, existían las Yaksha negativas, perversas, que acudían a los caminos para esperar a los viajeros y devorarlos.

Este antecedente Indio de las hadas occidentales, es una muestra más de procedencia oriental, sobre todo India, de gran parte de los cuentos de hadas europeos, que variaron sus formas, y a veces también se adaptaron sus significados, en su viaje oral desde la India hasta el corazón de Europa.

Se conocen representaciones de las Iaksa (estatuas) desde el Imperio Maurya, primer imperio unificado de la India.

Todo esto puede molestar a los seguidores del paganismo, y de otras expresiones modernas de la cultura celta centroeuropea, y sus variantes británicas y francesas.

Pero nada más lejos de mi intención. Busco mostrar las raíces mucho más profundas de esas deidades caprichosas, encantadoras y aterradoras a un mismo tiempo, que han evolucionado en su percepción, enriqueciendo nuestra cultura, compartiendo la belleza de la naturaleza desde nuestra infancia con nosotros.

Pero, ¿existen las hadas? Contestaremos a esta pregunta en un próximo artículo. ¡No te lo pierdas!

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