¿Por qué se enterraban SUICIDAS y ASESINOS en CRUCES de CAMINOS y bocabajo?
La MITOLOGÍA de los CRUCES de CAMINOS.
Los cruces de caminos han tenido en la mayoría de culturas un significado especial. En tiempos donde no existía Internet, ni barco de vapor, ni móviles, ni siquiera telégrafo, los arrieros y viajeros, cada vez que se echaban a los caminos, encaraban un desafío a lo desconocido.
El cruce de caminos era la unión de distintos mundos, de distintas realidades, de lugares y personas alejados unos de otros.
También ha representado siempre la elección. Seleccionar una trayectoria que cambiará nuestro destino.
Lo mismo, se trasladó a lo sobrenatural, la encrucijada entre los vivos y los muertos, entre lo terrenal y el espacio de los espíritus.
Trataremos en otro artículo la relación de los cruces de caminos y los pactos con el diablo. Cosa no menos inquietante…
¿Dónde se producían los enterramientos en cruces de caminos?
Se han encontrado en muchos lugares del mundo, pero donde está más documentado y se produjo de manera legal hasta 1823, fue en Inglaterra. En ese año, el parlamento lo abolió.
¿A quiénes se enterraban?
A suicidas, asesinos, piratas y a los delincuentes más detestados por la sociedad de entonces. Sin embargo, los arqueólogos han encontrado referencias e incluso enterramientos de personas que habían sido acusadas, o que los arqueólogos sospechaban que habían sido acusadas, de ser vampiros u otros humanos que, en realidad, para los que los enterraron, eran criaturas sobrenaturales terribles, como vampiros u hombres lobo.
Mutilaciones de los cadáveres.
Menos frecuentemente, los enterradores realizaban mutilaciones (rebanaban la cabeza) o empalaban a los cadáveres. También, en no pocas ocasiones, les clavaban estacas en el corazón, incluso a los suicidas o los piratas.
No siempre estos actos estaban relacionados con casos de presunto vampirismo o licantropía, pero en todos ellos se trataba de evitar que el muerto regresara al mundo de los vivos.
Creencia en el regreso de los fantasmas.
No sólo la sociedad civil, sino las autoridades, e incluso los propios delincuentes creían que los fantasmas podían regresar de entre los muertos.
Tal era el miedo, que se veía la práctica de estos enterramientos como una forma de persuadir a los suicidas de que no cometieran el pecado de quitarse la vida.
¿Por qué los enterraban bocabajo?
Esos bandidos no eran merecedores de ser enterrados en tierra bendecida. Y si el resto de sortilegios fallaba, los enterraban mirando hacia abajo. Así, si el muerto intentaba salir, confundido, se enterraría más, en lugar de subir a la superficie.
Los muertos y los cruces de caminos.
La creencia era que el fantasma o el no muerto, si conseguía regresar y salir de su tumba, al encontrarse en la encrucijada, sería incapaz de encontrar la dirección correcta hacia su casa y su familia, o hacia los que lo condenaron.
Casos de fantasmas en cruces de caminos.
Hay cientos, pero tal vez uno de los más conocidos es el de Thomas Colley, un asesino de brujas y delincuente, que mató a Ruth Osborne, en 1751, en el condado de Hertfordshire, Inglaterra.
La mató sin clemencia. Pero un testigo, su marido, un mago, sobrevivió y lo delató. Fue juzgado y condenado a morir, encadenado, en la horca.
Su cuerpo, como escarnio y advertencia para otros criminales, una vez muerto fue encerrado en un armazón de hierro y colgado, a la vista de todos.
Desde entonces se creó la leyendo de que su espíritu vagaba por esa zona, el pueblo de Tring, en forma de un terrible perro negro.
Esta historia, por su riqueza en lo oculto y sobrenatural, merece un artículo aparte.
Si has disfrutado con este artículo, por favor, visita nuestro especial sobre los fantasmas, con muchos más artículos interesantes.